De repente llamaron a la puerta, al abrir me encontré a un chico empapado con una capucha que le cubría la cara.
-Antes de que me digas quien eres, pasa, hace frío ahí fuera.
El chico sin levantar la cabeza pasó.
-Ya sé que eres un desconocido y mi madre siempre me decía que no abriera a desconocidos, pero en realidad todavía no te has presentado.
Cerré la puerta para que el calor que había en la casa no saliera.
-Ya puedes quitarte la capucha ehh.
-Menudas pintas tienes, ¿no?
-Eso no es lo que importa, ¡me imaginaba cientos de chicos menos tú!
-¿Tantos chicos conoces para que se presenten en tu casa?
-¿No te habrás puesto celoso, Luis?
-Te conozco de dos días.
-Suficientes para enamorarte de mí.
Nos sentamos los dos en el sofá y me acompañaste con la película y las fresas. Hubo besos, caricias y abrazos. He visto mil veces la película de El diario de Noah, pero ninguna me había gustado tanto como ésta.


